jueves, 12 de abril de 2012

El Profesionalismo Militar

Cuando se trata el tema del profesionalismo militar, muchos militares lo asumen a la preparación que han tenido a lo largo de su carrera en diferentes cursos, ya sea en su propio Instituto, Universidades o en el extranjero. Es por ello que esos mismos militares se sienten ofendidos cuando escuchan a autoridades o políticos, que falta más profesionalismo militar en las FFAA (1). Como veremos el profesionalismo va más allá de la capacitación y entrenamiento del oficial.
El militar es un profesional; como cualquier otro profesional esta sujeto a ciertas características que le dan esa connotación. Todo profesional, en forma general, tiene una experiencia adquirida, consolida un grupo de características peculiares que lo hace diferir que quienes no lo son, y tiene una responsabilidad que asumir con respecto a la sociedad. En otras palabras como lo menciona Samuel Huntington en su obra “El Soldado y el Estado”, sostiene que las características principales de la profesión militar son: la maestría, la responsabilidad y el corporativismo (2).
Es preciso señalar también, que a diferencia de otras profesiones, el militar tiene una habilidad central, “la administración de la violencia”, denominada así por Harold Lasswell. Es  una habilidad peculiar del oficial, común a los oficiales de tierra, aire y mar, necesaria para el cumplimiento de los objetivos de una fuerza militar (3).  Es indudable que esta habilidad y competencia del oficial será mayor mientras las organizaciones de violencia sean más grandes y complejas y mayor sea el número de situaciones y condiciones en las cuales puedan ser empleadas. Valga la aclaración, que esta habilidad es la de administrar la violencia, no el acto de violencia en sí mismo; como el caso del personal enrolado, que es especialista en la aplicación de la violencia, no en su administración.
Con respecto a la maestría, Huntington, alude que el profesional es un experto con un conocimiento y una habilidad, especializado en un campo significativo del saber humano, y que su maestría de ese profesional sólo se logra por medio de una prolongada educación y experiencia; esta mas que nada relacionada con la habilidad que adquiere basada en patrones de comportamiento propios de la profesión.
En cuanto a la responsabilidad; señala que el profesional trabaja en un contexto social y desempeña un servicio que es esencial para la sociedad  y que el carácter esencial y general de su servicio, así como el monopolio que ejerce sobre su habilidad le imponen al profesional la responsabilidad de cumplir el servicio cuando la sociedad lo requiera. La responsabilidad principal del oficial militar para con el Estado es el de asesor experto, y al igual que otras profesiones solo le concierne un segmento de las actividades de su cliente; en consecuencia, no puede imponerle decisiones a su cliente que tengan derivaciones que vayan más allá de su campo de competencia especial. (4)
El corporativismo, para el mismo autor; la profesión militar es una profesión pública burocratizada, al igual que otras profesiones; pero a diferencia de éstas, la estructura  corporativa del cuerpo de oficiales no sólo incluye a la burocracia oficial sino también a sociedades, asociaciones, escuelas, periódicos, revistas, tradiciones y costumbres.
Otro estudioso del profesionalismo militar es Morris Janowitz, con un enfoque más sociológico que político, define la profesión militar como una amalgama de líderes heroicos, militares administradores y técnicos especialistas; y un oficial puede ser capaz de personificar cualquier combinación de esos elementos.(5)
Charles Moskos,  al término de la Guerra Fría, coincide en parte con Janowitz, al proponer que el profesionalismo del militar ha ido cambiando en función a las amenazas que se presentaban. Así menciona que el Oficial que nace con el Estado es un guerrero nato, capaz de conducir tropas, con habilidad técnica y táctica, todo ello en función a la defensa del territorio; este guerrero, con  organizaciones más complejas, con armas de nuevas tecnologías, pasa a ser el gran administrador y tecnólogo. Por último, en función a las nuevas misiones: de pacificación, de ayuda humanitaria, de sofocación de grupos rebeldes mezclados con la población, el perfil dominante es el de un académico, diplomático y con un buen manejo de la prensa. Ello no quiere decir que no coexista con otros oficiales con  el perfil guerrero,  toda vez que éste siempre existirá como el corazón de la fuerza. (6)
Todos estos autores coinciden que la incursión de los militares en la política, los desprofesionaliza, habida cuenta que dedican parte de su labor a realizar tareas que no tienen que ver con la tarea principal que la Constitución les asigna. Por otro lado en aspectos políticos, siempre existen varias tendencias ideológicas en cualquier grupo humano, inclusive en el de los militares, lo que va a ocasionar fisuras en sus organizaciones.
Ahora bien, se han tratado aspectos relacionados a la caracterización de la profesión militar, así como su evolución, en forma sucinta; sin embargo, existe otro factor muy importante que compromete el profesionalismo militar, que es la ética militar. Ella está compuesta de valores, creencias, actitudes, entre otros; de manera tal que forman un patrón que pueda ser usado para juzgar el profesionalismo del militar. En otras palabras de nada vale la preparación, experiencia, entrenamiento y otras cualidades de la profesión militar si esta no es empleada dentro de una ética profesional militar
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 (1) Esta alusión se debe más a la participación casi continua que han tenido los militares en la política nacional
 (2) HUNTINGTON, Samuel. El Soldado y el Estado. Teoría y política de las relaciones cívico-militares. Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires, p. 20
(3)  Cabría preguntarse: ¿Cómo se va a administrar dicha violencia? ¿Qué daños se va a causar? ¿Qué tipo de armas se va a usar? ¿Se va aplicar la violencia o sería preferible un amagamiento? ¿Cuál será la contundencia de su empleo?; estas y otras preguntas podrían plantearse al momento que el conductor de hombres tenga que tomar decisiones al respecto.
(4)El segmento a que se refiere Huntington, es el militar; cualquier otro asesoramiento o influencias fuera de su campo de acción, sería involucrarse en otras áreas de carácter político.
(5)  JANOWITZ, Morris. The Professional Soldier. A social and political portrait. The Free Press. NY, 1971 p. xiii
(6) MOSKOS, Charles. The Postmodern Military. Oxford University Press. New York. 2000

domingo, 13 de noviembre de 2011

Fuerza Armada y Sociedad Civil

Sociedad Civil es un término de la teoría política, cuyo origen es remoto, sin embargo durante la segunda mitad del Siglo XX ha habido un resurgimiento del término, con un concepto más definido y acotado, dejando de ser elusivo y etéreo, cuya aclaración la efectuaré más adelante.
Antes de la Revolución Francesa y la Revolución Americana, en el mundo no existían derechos civiles (derecho a la vida, libertad de conciencia y religión y derechos políticos (derecho a reunirse, a elegir y ser elegido). Las personas no tenían privacidad, sus derechos eran vulnerados en cualquier momento
Desde los albores de la humanidad, los soberanos, reyes y emperadores tenían un poder absoluto sobre todo lo que estaba en sus confines. Con el tiempo algunos comenzaron a pedir cuotas de poder y feudos, los feudos repetían dentro  de su comarca lo mismo que el Rey. El punto de mayor tiranía se produce con las monarquías absolutas y desaparición paulatina de los feudos. Los reyes eran proclamados por invocación divina. La primera escisión de ese poder omnímodo fue la libertad religiosa, luego de la Paz de Wetsfalia[1], los Papas ya no eran más los regentes de los diversos reinados. Las grandes guerras que se habían producido en Europa eran  por las diferentes corrientes religiosas  que existían; los gobiernos han tenido  que ir cediendo para ser más tolerantes y aceptar otras formas de confesiones de fe.
Poco antes de la Revolución francesa, los  comerciantes, manufactureros y latifundistas que habían progresado, van tomando conciencia  de su importancia dentro del reino y conforman logias, ligas y asociaciones a través de las charlas de café. De igual manera los críticos de arte y de la política también mantienen tertulias alrededor de los cafés.  Todos estos personajes iban conformando una sociedad burguesa  y la “esfera pública”[2], creando una tensión entre la ciudad y la corte y algo más interesante, a través de sus discusiones se va creando un sentimiento de igualdad.
Establecida la Monarquía Constitucional  parte de esta burguesía tiene acceso al poder  a través de las Asambleas Nacionales, donde pueden defender sus propios intereses frente al poder del Estado. Al margen de los que estaban en puestos del poder, se forman también otras asociaciones que estaban fuera de la influencia del Estado y de la influencia de los grandes empresarios, que fueron formando la sociedad civil. Lo civil implica que no forma parte del Estado.
La capacidad de asociación en cada país estaba en función  de sus tradiciones. En países donde coincidieron tempranamente en la historia la tolerancia y la pluralidad religiosa, la construcción de Estados-Nación bien definidos y con su propia alta cultura y el desarrollo de instituciones con base en el derecho, pudo formarse una verdadera sociedad civil[3].
El resurgimiento de la sociedad civil se da durante la segunda mitad del Siglo XX, cuando comienza a debilitarse la democracia representativa y a la vez son los momentos previos a la caída del Muro de Berlín y colapso del régimen comunista. Resurge este movimiento en países del Este totalitarios y después en América Latina[4], al término de los regímenes dictatoriales y autoritarios; esta reconstrucción  se basaba en la idea de una auto organización de la sociedad, de la reconstrucción de vínculos independientes al Estado autoritario y del llamado a una esfera pública autónoma, ajena a toda comunicación oficial, estatal o controlada por un partido.
En nuestro país la sociedad civil todavía es una entelequia, su concepto es poco difundido. Inicialmente fue satanizada ya que en su seno estaban organizaciones de defensa de derechos humanos. La sociedad civil está organizada por grupos de diferente índole, de diversos intereses, es plural, con cierta información,  que se organizan frente a un tema de interés público que no es satisfecho ni por el Estado ni por el mercado.
La sociedad civil interactúa en el espacio público o esfera pública entre el Estado y los diversos intereses de los ciudadanos, son ciudadanos activos. No es institucionalizada, no existe todo el tiempo, puede ser local o social y forman el tejido social. La sociedad civil actúa frente a un problema público, que mediante análisis y propuestas tratan de influir en el Estado, algo importante es que levantan un valor (ética) y al final buscan como cambiar o mejorar una política pública que va a originar un cambio social
Muchas veces los militares aducen que la sociedad civil no existe, que es una sola, y en todo caso si la hay entonces también hay una sociedad militar. También aducen que su invento es para dividir al país y que tiene una posición antagónica frente a la Fuerza Armada. En forma mayoritaria existe un sentimiento contrario frente a la sociedad civil, fundamentalmente por la labor de vigilancia que ejerce frente al cumplimiento de políticas públicas por parte del Estado y frente a los excesos causados por los grandes intereses del sistema económico
Es interesante señalar lo que  menciona Pérez,[5] cuando efectúa una construcción conceptual de sociedad civil y señala que la sociedad civil es “civil’’ en tanto sus agentes son ‘’ciudadanos’’, no súbditos de de un déspota o gobierno autoritario, y por tanto miembros de una sociedad ‘’civilizada’’, no una sociedad pre–moderna; por otro lado a diferencia de los militares, son agentes autónomos, entendiéndose esta autonomía, como el poder limitado que tiene el Estado  para penetrar sus dominios reservados.
La Fuerza Armada del Siglo XXI enmarcada en un proceso democrático, aún en transición, debería interactuar con la sociedad civil, toda vez que el no hacerlo impide tener un marco de unas adecuadas relaciones civiles militares y ello a su vez puede poner en compromiso la seguridad nacional frente a amenazas externas como amenazas internas. El tema no es fácil toda vez el protagonismo que ha tenido la FA durante el Siglo XX ha sido bien marcado. Con la perdida de la centralidad del Estado y de la propia Fuerza Armada por los cambios en el orden mundial desde los finales del Siglo XX, hay nuevos actores y protagonistas que también tienen que ver con el tema de seguridad, dado que ésta ahora tiene un concepto multidimensional y la FA ya no tiene la exclusividad del tema de seguridad, dado que las amenazas son de diverso índole donde no se requiere de una fuerza armada de carácter convencional.
La  Seguridad antes estaba ligada a la parte territorial de un país, la que era garantizada por las Fuerzas Armadas. Las posibilidades de guerras convencionales clausewitzianas cada vez son menos frecuentes y el tema de la amenaza de la invasión territorial ha dado paso a otras amenazas como riesgos ambientales, terrorismo internacional, el narcotráfico, la delincuencia internacional, etc. Amenazas que ya no competen solamente a las FFAA sino a otros actores, de donde se desprende que las FFAA también han perdido la centralidad que tenían en el Siglo XX. Según NarcísSerra,[6] el concepto de seguridad ha evolucionado, porque ella yo no depende de las propias fuerzas de un solo Estado, es por ello que surgen los acuerdos internacionales, tanto con los vecinos como con otros países, hay una reciprocidad comercial y se está fomentando la idea de una vulnerabilidad mutua, denominándose: el multilateralismo, de donde se han desprendido otros conceptos, como la seguridad cooperativa, concepto que ha sido formalmente reconocido en la Declaración sobre  seguridad en las Américas, celebrada en México en el año 2003.

[1] Paz  firmada en 1648, que dio termino a la Guerra de los treinta años en Alemania y la Guerra de los ochenta años entre España y los Países Bajos
[2] En la esfera pública se forma la voluntad colectiva a través de la comunicación racional irrestricta en la que el público civil se transforma en autoridad crítica y fuente de legitimación. También constituye la instancia a través de la cual los grupos, asociaciones y movimientos sociales pueden recibir la información necesaria sobre las políticas públicas e influir a la vez en su formación mediante la tematización y el debate de asuntos de interés general.
[3] OLVERA, Alberto. La Sociedad Civil: de la teoría a la realidad. México. El Colegio de México. Centro de Estudios Sociológicos, 1999,  pp. 42- 43
[4] ARATO, Andrew. Surgimiento, ocaso y reconstrucción del concepto de sociedad civil y lineamientos para la investigación futura. En OLVERA  p.114
[5] PÉREZ, Víctor. La primacía de la sociedad civil. El proceso de formación de la España democrática. Alianza Editorial. Madrid, p. 77.
[6] Ídem,  p. 7

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Deterioro de las relaciones civiles militares


Paseo de la Bandera en Trujillo


Según informaciones periodísticas la imagen del Perú en tema de derechos humanos se viene deteriorando últimamente, teniendo como previos antecedentes los sucesos de Bagua y Moquegua, que a la fecha no tiene responsables.
Por otro lado, ya casi estamos acostumbrados que casi todos los Ministros de Defensa, y en especial los tres últimos del Gobierno pasado, se han esmerado en distanciar las FFAA de la sociedad a través de sus medidas y actuaciones, lo que fue publicado en el post del 27 de Julio .Pensaba que el Ministro Mora iba a ser más cauto y más político, sin embargo sus últimas desafortunadas declaraciones no se condicen con la actitud de un Ministro que está dirigiendo la cartera de Defensa, habida cuenta que también está representando al gobierno en su totalidad, por lo que resulta extraño que cuestione los procesos judiciales ante la Corte Interamericana de DDHH así como descalificar a todas las ONGs  , acusándolas de querer desaparecer a las FFAA. Estas declaraciones han causado preocupación no solo a los aludidos sino también a líderes de diversos partidos políticos e inclusive dentro del mismo Gana Perú. Es lamentable estas declaraciones que considero que enturbian aún más las relaciones civiles militares y se abren frentes innecesarios en la sociedad.
Una de las brechas más importantes en las relaciones civiles militares en nuestro país es el enjuiciamiento dilatado de alrededor de 800 militares por acusación por delitos contra los derechos humanos en la guerra interna contrasubversiva contra los terroristas de Sendero Luminoso y Tupac Amaru, y el otro tema es el contenido del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, recusado por una gran mayoría de militares. Considero que son grandes obstáculos que impiden una mayor confianza entre las autoridades políticas con los militares y éstos con la sociedad. Una sociedad recelosa de sus militares y éstos a su vez de sus autoridades políticas que encarnan el proceso democrático del país no permite crear condiciones de seguridad en nuestro país, ante amenazas de carácter externas o internas, de ahí el gran riesgo de no mantener unas adecuadas relaciones civiles militares
En un proceso de transición democrático que ya lleva 11 años, normalmente va acompañado de un proceso de transición militar hacia una democracia consolidada, indudablemente que este segundo proceso va a depender fundamentalmente de las medidas que adopte el sector político; mientras que el sector político no de muestras de profundizar el proceso democrático y no asignar roles claros y definidos a la Fuerza Armada en este nuevo siglo, mayor va a ser  la confusión, desazón e inconveniencias en las expectativas de los militares. Análisis interesante que hace al respecto el Mayor General Jorge Rendón en su artículo Las Fuerzas Armadas que el Perú necesita, en la Carta Mensual del  ADOGEN No 06 – 2011.
 De manera análoga  la clase dirigencial del país que mantiene un statuo quo frente a la modernización del pensamiento militar también es ajena a esta preocupación que debería ser de carácter nacional, sin embargo mantiene secretamente una añorada remembranza del poder militar para balancear el nivel político de acuerdo a sus intereses  particulares, como lo fue en gran parte del siglo XX.



domingo, 4 de septiembre de 2011

Primaveral inicio del nuevo gobierno

Al mes del inicio del gobierno de Ollanta Humala, tirios y troyanos coinciden, que este primer mes ha sido de un saldo positivo para la nueva gestión, hasta la prensa más enconada contra este movimiento político durante la campaña política, ha sido, por decirlo de alguna manera, suave dentro de sus comentarios, no sin dejar de levantar aspectos puntuales que consideran negativos.
Dentro de este contexto se están estableciendo nuevos acomodamientos en las relaciones civiles militares, relaciones sui generis ya que se dan dentro de un período de transición democrática, se ha elegido un presidente que ha sido un profesional militar[1]. Enmarcado en ello, están los nombramientos que se han realizado tanto en las dos carteras de gobierno, en órganos gubernamentales y algunos funcionarios en los mismos que son de procedencia militar. Ha habido una corriente de opinión, particularmente periodística que se estaba militarizando el gobierno; es de suponer que los hombres designados son de la confianza tanto del Presidente como de los despachos y organismos que los han nombrado.
Pero el tema a considerar es que, ya sean civiles o  procedencia militar, si es que cumplen con el perfil del cargo para el cual están siendo nombrados; es decir si poseen el conocimiento y experiencia del puesto, tener una visión democrática que son funcionarios al servicio de una nueva sociedad, con profundos cambios sociales, impulsados por las grandes transformaciones producidos desde la última década, en el mundo y en América Latina; así como si dejan el sesgo castrense para tener una mayor visión política estratégica de la función que le han encomendado. Sus resultados nos darán una respuesta al cabo de un prudencial tiempo.
Por otro lado acudo a una explicación de Pion Berlin[2], cuando establece que en un país que se halla en un período de transición democrática y sus instituciones gubernamentales aún  son débiles e inestables, como es el caso nuestro; el nuevo Presidente se apoya en gente de su entorno que le sean confiables, así como en ciertos mandos de la Fuerza Armada, que le proporcionan cierta estabilidad, garantía para poder cumplir y lograr los objetivos que se ha trazado. Teoría complementada por Peter Feaver[3] con su conocida analogía del “principal” y el “agente”, donde el principal es el Presidente y los agentes son las personas a quienes nombra, delegándoles la responsabilidad de velar por la seguridad del país.
Sin embargo es preciso señalar que el nuevo presidente, durante este tiempo ha asumido en la conducción del país una posición política democrática y las señales que ha estado dando son auspiciosas para este nuevo gobierno, particularmente para la inclusión social, la lucha contra la delincuencia y el tráfico de drogas, último aspecto que fue duramente cuestionado por la suspensión temporal que hubo de la erradicación de los cultivos de coca.
Esperemos que dentro de este nuevo marco gubernamental, las relaciones civiles militares, sean mucho más armónicas que las del gobierno pasado, que dejaron un saldo negativo


[1] Aunque muchos pudieran decir que continua siendo militar; es un tema de discusión que lo dejo para otro momento
[2] Estudioso norteamericano que ha investigado las relaciones civiles militares durante cuarenta años en América Latina.
[3] FEAVER, Peter. Armed Servants. Agency, Oversight and civil – military relations. Harvard 2003

miércoles, 27 de julio de 2011

Saldo negativo de las RCM

A pocos días de terminar el presente mandato gubernamental, podemos afirmar que el saldo en las relaciones civiles militares ha sido completamente negativo. Toda vez que las autoridades del sector defensa, en particular el Ministro a cargo toma decisiones sin mayor criterio que afecta a la Fuerza Armada, como fue el mal hado dispositivo legal sobre las remuneraciones del personal militar. Al respecto, ha habido varios pronunciamientos de  las organizaciones de militares en retiro, como de congresistas de diferentes bancadas sobre lo nefasto que sería la aplicación de estas normas. Asimismo en un gesto poco frecuente, los Comandantes Generales de los Institutos han expresado  al  jefe del sector, su preocupación de llegarse  a la aprobación  de dichas disposiciones. Hecho que no constituye ningún acto deliberativo, sino que en su justa responsabilidad del Instituto que tienen a su cargo, la han canalizado a su jefe inmediato.
En los últimos años de este gobierno, no ha habido mayores acercamientos entre las autoridades  políticas y la fuerza armada, toda vez que el poder político muchas veces ha tomado decisiones sin tener en cuenta la opinión de los castrenses. Cuando se pretendió vender parte del Cuartel General del Ejército, el Ministro Araoz, ridiculizó a la pista de combate, donde hace entrenamiento el personal militar. En el post del  primero de Febrero de este año, el Presidente se refirió desdeñosamente a dos Jefes de la Marina que habían dado una opinión contraria, a la decisión de quitarle el carácter de reserva a la Base Naval del Callao y meses atrás el mismo ministro Thorne, con respecto a los ascensos tuvo expresiones desafortunadas por decirlo de alguna forma , al decir que “no iba a haber un sometimiento de los civiles a los militares”. No hay ningún tipo de sometimiento ni de los militares a los civiles, ni de los civiles a los militares. Existe una conducción civil de la fuerza armada, pero ello no implica una sumisión. La conducción implica una dirección y control político en un régimen democrático. La relación que se construye es a través de la mutua confianza y respeto, y sucesivos acercamientos; como menciona Peter Feaver es una interacción de carácter jerárquica y estratégica.
A todo esto es necesario mencionar la aparente ausencia del Consejo de Seguridad Nacional , porque los impasses que se han producido entre las autoridades políticas y los militares, no deberían ser fruto solo de la personalidad del mandatario o del  jefe del sector , sino del CNS, quien  es el elemento rector  del Sistema de Seguridad y Defensa Nacional, entre cuyas funciones está la de aprobar la política de seguridad y defensa. En otras palabras lo que se trata en este tema es la institucionalidad que deben tener los órganos del Estado y no caer en personalismos, como lo hemos visto en este régimen.
Esperemos que en el próximo gobierno sea la institucionalidad de los organismos de seguridad y defensa los que marquen la pauta  de las medidas que se tomen en este sector y no sea el voluntarismo o personalismo de una autoridad política.

martes, 21 de junio de 2011

Importancia de la Sociología Militar

Las RCM van más allá de la interacción estratégica y jerárquica de la esfera militar con el poder político, también se dan con los diferentes sectores de nuestra sociedad, más aún si tomamos en cuenta de la pluralidad que existe en ella, de ahí la importancia que reviste la sociología aplicada al sector militar para comprender las complejas relaciones civiles militares; ello también implica analizar la Fuerza Armada como una Organización Social que tiene sus propias peculiaridades, particularmente el profesionalismo y el ethos militar
Un estudio sociológico del personal de Oficiales de la Fuerza Armada daría información valiosa al Comando de ella, que ni la politología tradicional ni la sociología clásica lo haría; que permitiría tomar las mejores decisiones tanto en forma interna, como ente organizacional, es decir tanto en la organización operativa como la organización administrativa, así como en forma externa al orientar las relaciones con el poder político y la ciudadanía en general; según Morris Janovitz, padre de la Sociología Militar, un estudio de esta naturaleza abarcaría las siguientes variables: los orígenes sociales, las especialidades dentro cada Instituto, el status percibido y el real, el prestigio social, las motivaciones de la carrera, la ideología que predomina, etc.
Estas variables permitirían alcanzar en forma general dos objetivos:

1. Dilucidar los patrones comunes en las instituciones militares, que no dependen exclusivamente
del contexto nacional o cultural ; por ejemplo: su carácter o propósito profesional mismo; desde este punto de vista se utilizaría el concepto de “análisis organizacional o comportamiento de la organización”.

2. Observar a las instituciones militares como un reflejo de estructuras sociales y valores políticos
y culturales de cada entorno especifico, hecho que conduce al abordaje esquemático bajo el enfoque de “fuerzas armadas y sociedad” en la medida en que tales diferencias nacionales son
elementos básicos que determinan distintos patrones de las relaciones civiles-militares.
En nuestro caso se podría apreciar el impacto sobre la Fuerza Armada de las influencias que han ocurrido a nivel mundial, como las nuevas tareas que se le está encargando a la FA, así como en el orden interno, el proceso de democratización que se está dando en el país. Por otro lado, hay la creencia generalizada que los miembros de la Fuerza Armada piensan y valoran de forma similar, podría sostener que estos estudios nos darían más de una sorpresa.
Es importante también conocer la tendencia de las fuerzas armadas en el mundo tal como la ha publicado Charles Moskos en  The Post Modern Military , y cuál es la tendencia en nuestro país  de manera tal que podamos anticiparnos a los hechos
Estas investigaciones tendrían que hacerlos tanto civiles como militares, como se inicio en el Seminario Inter Universitario sobre Fuerza Armada y Sociedad, IUS, impulsada por Janotviz en los 60s, seminario donde periódicamente se reúnen civiles y militares a presentar sus trabajos sobre diversos temas de sociología militar, los cuales, luego de ponencias y  debates se transforman en recomendaciones que se alcanzan al Sector de Defensa. Un obstáculo inicial podría ser el dar facilidades a los profesionales civiles para que puedan hacer sus trabajos en el campo de investigación, labor a la cual los militares no están acostumbrados, por el prurito de la seguridad y por el pensamiento remanente del “enemigo interno”.

jueves, 21 de abril de 2011

Las relaciones civiles militares: una construcción social

Las nuevas relaciones civiles militares en nuestro país se vienen dando dentro de un marco democrático, que si bien es cierto de baja intensidad, es el norte al que se pretende arribar como Estado. Estas relaciones deben tener un nivel adecuado y ser las  que más convengan para asegurar al Estado que esté libre de cualquier amenaza.
Debemos tener en cuenta que son las relaciones que se dan dentro de un régimen democrático, entre civiles y militares, donde la Fuerza Armada es consciente que depende del control civil o control democrático para la toma de decisiones en los aspectos de Defensa y Seguridad, y que  no es deliberante en asuntos de política de Defensa y otros asuntos públicos de carácter político. Sin embargo, por otro lado debe tener cierta autonomía para el manejo interno eficiente de sus asuntos  operativos y administrativos.
Tratando de conceptualizar el término podríamos afirmar que las relaciones civiles militares son las interacciones que existen entre la Fuerza Armada y el sector civil, en forma general; y en forma particular con el poder político, son relaciones que se dan como resultado producto de la estructura del poder y contexto político que existe en un país, dentro de una interacción estratégica y jerárquica, que se da de manera cotidiana y que genera naturales tensiones por el tipo de decisiones que se toman.
La Constitución Política del Perú Art. 169, menciona: “Las Fuerzas Armadas no son deliberantes. Están subordinadas al poder constitucional”. Así como lo índica  la vigésimo quinta Política de Estado del Acuerdo Nacional, sobre la cautela de la Institucionalidad de las Fuerzas Armadas y su servicio a la Democracia, menciona que el Estado garantizará el control democrático de las Fuerzas Armadas.
Esta subordinación a veces es mal entendida tanto por políticos como por algunos militares; la subordinación es de carácter político, a la autoridad política, y no implica una sumisión per se, que permita una intromisión de los civiles en aspectos que son inherentes a la Fuerza Armada, dado que le quitaría parte de la eficiencia que he mencionado; sería pues inadmisible justificar la subordinación de los militares al poder civil sólo por un afán instrumental, toda vez que los civiles pueden ser mas autoritarios que los militares.
Por otro lado es interesante analizar como el control democrático o control cívico (Margaret Hayes,CDHS) “antagoniza” en cierta forma con la eficiencia y eficacia de la Fuerza Armada, en vista que el nivel de control o supervisión, como prefieren llamarlo los europeos ( Hans Born del DECAF- Ginebra), tiene que ver con el nivel de autonomía de la Fuerza Armada que le permita cumplir con las misiones asignadas, de manera tal que dicha supervisión coadyuve y no obstaculice dichas misiones, siempre dentro del marco democrático y las líneas rectoras de la política de defensa y política militar del Ministerio de Defensa.
En otras palabras de un lado se tiene autonomía, independencia y profesionalización y del otro control civil de la Fuerza Armada, los que aparentemente  son objetivos incompatibles y de lo que se trata es de encontrar un justo medio. Si quisiéramos hacer una analogía sería como si tuviéramos una balanza, en la que por un lado está el control democrático y en el otro está el profesionalismo militar con la eficiencia y efectividad, el fiel de dicha balanza esta el nivel de autonomía que debe tener la Fuerza Armada que  es una construcción social, que le va a permitir al proceso político una legitimidad ante la sociedad, cualquier presión indebida en una u otra dirección no sería sustentable en el tiempo.
De ahí que el nivel de autonomía que debe tener la Fuerza Armada no es una imposición que hacen los civiles, es mucho mas complejo que eso, es una construcción  que hacen tanto militares como civiles en base a sucesivas aproximaciones, guardando el respeto mutuo y las consideraciones profesionales de ambos sectores; son acercamientos que se van efectuando gradualmente en función a las variables políticas mencionadas anteriormente, de manera tal que permita que la Fuerza Armada pueda cumplir con sus objetivos asignados bajo el control democráticio, sin menoscabar su eficiencia y eficacia. Es preciso mencionar también que el nivel que se alcanza no es estático es más bien dinámico dependiendo de la naturaleza de las amenazas que existan, de la coyuntura política y la cultura cívica de la sociedad.